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Bogotá, 18 de abril de 2014
El próximo martes 22 de abril se realizará en la Comisión Segunda de la Cámara de Representantes el tercer debate del proyecto de ley por medio de la cual se pretende aprobar el tratado de libre comercio con la República de Corea del Sur.
 
Desde hace tres años el Grupo Proindustria se ha venido manifestando en contra de este acuerdo comercial que afectará gravemente a la industria nacional, al empleo y al desarrollo tecnológico del país.
 
Debido a la trascendencia del tema, por primera vez en la historia nacional se materializó  una coalición entre  las centrales obreras y los empresarios para defender nada menos que la producción nacional y el empleo de cientos de miles de colombianos que quedarán en la calle, cuando los productos coreanos entren al mercado nacional sin impuestos arancelarios, en una desigual competencia contra los fabricados en Colombia.
 
Los argumentos sustentados por el Gobierno para defender un mal negocio que favorecerá a unos cuanto privilegiados, son silogismos basados más en el deseo que en la realidad, pues se pretende, entre otros objetivos igualmente utópicos, que con este tratado el agro colombiano va a ser el gran ganador, sin tener en cuenta que ese es precisamente un mercado para el cual no está preparado el país y que sus competidores serán verdaderos gigantes como China, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. Ya lo dijo Marta Lucía Ramírez ex ministra de Comercio y hoy candidata presidencial por el Partido Conservador: “Colombia es el mundo al revés, primero firmamos los TLC y luego pensamos en qué producimos o qué sembramos para vender. Esa actitud reactiva afecta a toda la industria del país”.
 
Durante todo este tiempo que el país productivo se ha mantenido en vilo, pendiente primero de las negociaciones y luego de los debates en el Congreso, se ha observado el poco compromiso de algunos parlamentarios que a ultranza y a espaldas de la realidad de sus regiones, han optado por evadir la obligación de defender al pueblo que los eligió, para respaldar la posición caprichosa o interesada del Ejecutivo de aprobar éste y otros tratados, sin el estudio de factibilidad serio que exige el negocio que comprometerá a la vulnerable economía de un país en desarrollo.
 
Corea no está interesada en comprar productos colombianos fuera de las materias primas que hoy le estamos exportando sin un tratado comercial. Su interés principal, y agregaría que el único, es vendernos su excedente de producción industrial que no solo comprende a los automóviles y motocicletas sino a los electrodomésticos, el calzado, los textiles, las confecciones, los muebles de oficina, la comida enlatada, los productos plásticos, las autopartes y todo lo que hasta hoy producimos en Colombia.
 
Abrir las fronteras para que Corea o cualquier país desarrollado nos venda su producciòn en detrimento de nuestra industria, es un error gravísimo que afectará la supervivencia de muchos colombianos, aumentará la desigualdad social y retrasará el desarrollo tecnológico de nuestra patria en muchos años, tal como lo expresó el Dr. Eduardo Sarmiento refiriéndose al acuerdo con Corea: “El golpe sería peor que el de la apertura y el TLC con Estados Unidos. Significaría renunciar a otras dos décadas de industrialización”.
 
Por todo lo anterior exhortamos al presidente Juan Manuel Santos, hoy candidato a una reelección, a recapacitar acerca de las bondades del TLC con Corea del Sur y a emprender un verdadero apoyo estatal efectivo al sector industrial colombiano y a su empleo cualificado y a la Comisión Segunda de la Cámara de Representantes a oponerse a ese acuerdo inconveniente como ninguno, para el  bienestar y el progreso de los colombianos.
 
 
 
GUILLERMO RODRIGUEZ VILLEGAS
Vocero
Grupo Proindustria
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