Home Publicaciones LA COMPETITIVIDAD Y EL APARATO PRODUCTIVO COLOMBIANO

Grupo Proindustria.
Junio de 2015.
Elaborado por: Mario Alejandro Valencia. Economista, Magíster en Gobierno y Políticas Públicas. Profesor de las universidades Central y Externado. Subdirector de Cedetrabajo.
Ángela Vargas. Economista, investigadora de Cedetrabajo.
La creación se defiende compartiéndola. Se autoriza la reproducción parcial o total sin ánimo de lucro, citando la fuente.
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proDesde 1989 durante el gobierno de Virgilio Barco, se tomó como eje de la política económica el fortalecimiento del sector externo. Esto implicó someter a la industria nacional a la competencia mundial mediante la eliminación de controles administrativos y cuantitativos a las importaciones y la disminución de aranceles. Inicialmente se decidió que este proceso fuera gradual para que la producción nacional se adecuara al nuevo entorno de competencia. Para ello, en febrero de 1990 el Conpes 2465 estableció la programación, criterios e instrumentos para llevar a cabo el programa de apertura económica. Sin embargo, durante el gobierno de Cesar Gaviria la apertura se aceleró y en pocos meses se tomaron medidas que estaban diseñadas originalmente para años.

La apertura estaba basada en la idea de que Colombia debería insertarse a la dinámica económica mundial a través del aumento en las exportaciones y las importaciones, y que su crecimiento dependería fundamentalmente de la atracción de inversión extranjera, ya que el ahorro y el mercado interno estaban agotados como fuente de crecimiento.

Las decisiones tomadas en los años siguientes cambiaron el ya deteriorado y tímido modelo de sustitución de importaciones y promoción de exportaciones, por un esquema de libre comercio que ha sido consolidado con la firma de numerosos tratados de libre comercio a partir de 2012.

El resultado ha sido concluyente: la inversión extranjera ha llegado en abundancia, pero no a sectores que el país necesita para su desarrollo productivo, sino fundamentalmente a actividades minero – energéticas, que están determinadas por la evolución de los precios internacionales que resultan más rentables para el capital extranjero. Las exportaciones se han concentrado en las tradicionales, respondiendo a las demandas del mercado mundial y sin permitir la diversificación de la oferta ni el destino de la misma.

El comportamiento de la tasa de cambio obedece a periodos de abundancia o escasez de dólares, por variaciones en los precios de los commodities. También por decisiones extranjeras que no corresponden a una dinámica de desarrollo productivo nacional, sino a las prioridades de las multinacionales dentro de las cadenas internacionales de valor. El Estado ha decidido no controlar estos vaivenes, por lo que periodos de devaluación no son aprovechados para el fomento de las exportaciones.

En contra de lo anunciado, no se ha avanzado en lo que se consideró al iniciar la apertura como el Programa de Modernización o durante el trámite de los TLC como Agenda Interna, destinados a impedir que el aparato productivo fuera perjudicado por esos procesos. Pero en cambio la apertura lo ha hecho a gran velocidad. Esto ha evidenciado la falta de preparación del sector productivo del país para enfrentarse comercialmente con países más desarrollados no solamente en el mercado mundial sino inclusive en el mercado colombiano. Esta situación amerita realizar una evaluación de las condiciones que debe alcanzar Colombia para poder competir con otras naciones.

Con relación a la mejoría de la competitividad, persiste el debate sobre si es el Estado o el sector privado los responsables de lograrla. Una aproximación más sensata es la que debe ser resultado de un trabajo colectivo entre gobierno, empresarios, instituciones y ciudadanos en general. La evidencia de los países desarrollados así lo demuestra.

En este primer documento se presentará un análisis sobre la competitividad y sus elementos, un diagnóstico de la situación nacional, con la idea de fomentar un debate en el que participe el Gobierno Nacional, el Congreso de la República, la academia, otros gremios y la población colombiana.

pro1. La definición de competitividad

Según la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, la competitividad es “la medida en que los precios de los bienes y servicios de un país pueden fijarse para competir con los de otros países”.1  En este sentido, si el precio final de un bien es más elevado que el de otro país que produce lo mismo, se considera que es menos competitivo.

Para el Foro Económico Mundial la competitividad está determinada por “la capacidad de una nación para crear y mantener un entorno que sustente la generación de mayor valor para sus empresas y más prosperidad para su pueblo”2. Para esta institución, la competitividad se atribuye a las naciones y está relacionada con la forma en que ellas “crean y mantienen un entorno que sustente” la iniciativa empresarial.

El reconocido académico Michael Porter en “La ventaja competitiva de las naciones” (1998), explica que la competitividad no es un objetivo en sí misma, sino un medio para mejorar la calidad de vida, a través del aumento de la productividad y la eficiencia3.

En contraste, la Comisión Europea expresó en 1995 que la competitividad correspondía a las empresas, al “producir productos y servicios de calidad superior y a costos inferiores que sus competidores nacionales e internacionales”4. Para la Comisión, competitividad es sinónimo de rentabilidad de una empresa.

Para el Consejo de Política de Competitividad de los Estados Unidos, corresponde a la capacidad que tiene una nación, bajo un sistema de libre comercio y en condiciones de mercado equitativas, para “producir bienes y servicios que superen la prueba de los mercados internacionales, al tiempo que mantiene e incrementa el ingreso real de su pueblo a largo plazo”5.

proHay una amplia bibliografía y numerosos debates en el mundo académico sobre la competitividad, especialmente cuando se habla de la competitividad de los países. Podría señalarse que hay un gran consenso en que ella se debe evaluar como una combinación de diferentes aspectos que incluyen el desarrollo tecnológico e institucional, la escala de las economías, la infraestructura, la existencia o no de monopolios, el papel del Estado y el marco regulatorio, el sistema educativo, el papel de la investigación, la calificación de la mano de obra. Pero un factor crucial, si para el análisis se toma el último periodo del desarrollo capitalista, es el de la generalización de la globalización a partir de finales de la década de 1980, al que no todas las naciones entraron en igualdad de condiciones.

Décadas de historia anterior determinaron condiciones estructurales diferenciales, que llevaron a que en materia comercial y económica se hablara en las Naciones Unidas (UNCTAD) e incluso en la OMC de la necesidad de un tratamiento diferencial para los diversos países, en términos de las reglas económicas. No es lo mismo el desarrollo productivo de las potencias económicas durante siglos, que haber estado relegado al papel de exportador de productos básicos durante el mismo periodo. En el caso de Colombia, es notorio que durante todo el Siglo XX no se creó un sector productor de bienes de capital, ni se vinculó la tierra al mercado para producir un sólido grupo de empresarios del campo, cosas que sí hicieron otras naciones.

2. Las ventajas comparativas en Colombia

Desde la década de 1990, la política económica de Colombia se basó en el desmonte arancelario, la tasa de cambio del peso determinada por el mercado y la renuncia del Estado a la participación activa en las actividades productivas e incluso sociales del país. Esto conllevó a una desprotección de estos sectores. Fedesarrollo ha sido uno de los mayores difusores de estas políticas, haciéndose eco de los enfoques del Banco Mundial y el FMI.

Colombia se concentró en la producción y extracción de “bienes a menores costos relativos”6, cuyos precios dependen de las vicisitudes del mercado mundial, tienen un valor agregado menor que actividades manufactureras o servicios especializados, presentan escasa especialización tecnológica y requieren mano de obra poco capacitada, como el café, banano, flores, ferroníquel, carbón, oro y petróleo, que representan el 75% de la oferta exportable del país. Mientras los países desarrollados, con los cuales se ha concentrado la mayor parte de la relación económica, se especializaron en la producción de bienes con alto contenido tecnológico, que requieren constantes avances y cuyos trabajadores están mejor capacitados, por ende mejor remunerados.

proEsta política económica, no ha promovido el desarrollo productivo ni la diversificación de la economía, sino que ha facilitado la concentración del ingreso y el enriquecimiento producto de las actividades especulativas. Por el contrario, los países que han promovido esta orientación en organismos internacionales como la OMC o la OCDE, han mantenido una fuerte acción económica por parte del Estado, la protección a renglones estratégicos de la producción y los subsidios a las actividades agrícolas, entre otros. Por ejemplo, aunque Estados Unidos tiene menores ventajas comparativas en muchos aspectos de la producción agrícola que países latinoamericanos o asiáticos, fomenta a la producción agrícola por motivaciones de seguridad nacional y de estrategia comercial, razón por la cual existen subsidios a los agricultores, que en la actualidad superan los US$ 97 mil millones de dólares anuales7. Decisión también tomada por la Unión Europea que destina el 40% de su presupuesto total para las iniciativas dirigidas a la Política Agrícola Común (PAC).

El premio Nobel de economía, Paul Krugman, explica la teoría de las ventajas comparativas describiendo lo absurdo que resultaría para la economía estadounidense producir flores en febrero, ya que con los elevados costos de los invernaderos con calefacción el dinero podría aprovecharse para producir computadoras. Desde la otra orilla, los defensores de esta política en Colombia acogen la idea de seguir produciendo flores a cambio de computadores, reforzando la condición planteada por Krugman de que “los trabajadores sudamericanos son menos eficientes que los estadounidenses produciendo bienes sofisticados como computadores”8. Los resultados, desde la visión del Nobel hablan por sí solos. En un caso hipotético de aplicación de la teoría de las ventajas comparativas, el mundo produciría el mismo número de rosas pero Estados Unidos fabricaría más computadores. Además, esta relación significaría que Estados Unidos produciría menos flores pero especialmente que Suramérica produciría menos computadores, como se muestra en la Tabla 1.

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Según Krugman, esto se traduce en una “reordenación mutuamente beneficiosa de la producción mundial” que aumentará “el nivel de vida de todo el mundo”9.

 La realidad prueba que la riqueza de una nación depende de la interacción a gran escala de instituciones modernas, investigación, desarrollo tecnológico, energía, materiales y –por supuesto- mano de obra, que se juntan en la creación de mercancías. Para lograrlo, los países no consideran si tienen ventajas en términos de costos relativos, sino que trabajan en la construcción de elementos que les permiten crear un aparato productivo con el cual se abastece fundamentalmente el mercado interno, y cuyos excedentes componen la mayor parte del comercio exterior.

3. La complejidad de la competitividad

Los enfoques sobre el libre comercio, predominantes desde comienzos de la década de 1990, la creencia en el poder autoregulador de los mercados y la idea de que bastaba liberalizar el comercio y la inversión para lograr el desarrollo, suscitaron un auge del estudio sobre la competitividad y los factores que determinaron que algunos países fueran más exitosos que otros en su aprovechamiento del comercio internacional. Estos análisis tuvieron importancia por cuanto un pequeño número de países que se caracterizaron durante la mayor parte del Siglo XX por su dependencia y atraso, lograron un significativo crecimiento que los acercó a los países desarrollados, como es el caso de los denominados Tigres Asiáticos (Corea, Singapur, China y Taiwán). Y con esa experiencia se precisó que las naciones no debían especializarse en la elaboración de bienes que requieren factores de menor costo relativo, sino que debían hacer una inserción planificada y cuidadosa con las herramientas con las que cuentan para enfrentarse al comercio internacional.

De entrada se concluye que los países más competitivos son aquellos que logran hacer a menor costo lo mismo que otros países. El concepto de competitividad cobró fuerza durante la presidencia de Bill Clinton en Estados Unidos, cuando se consideró que “cada nación es como una gran corporación compitiendo en el mercado global”10. Pero las críticas no se hicieron esperar y en 1994, Paul Krugman advirtió sobre la peligrosa obsesión de los países por alcanzar la competitividad, como una carrera en la que las naciones compiten entre sí como lo hacen Coca-Cola y Pepsi.

Durante las últimas décadas, el comercio mundial ha crecido por encima de la producción y esto se explica en buena parte porque justamente la sobreproducción ha motivado todo el entramado de tratados de libre comercio y los ataques de la OMC al proteccionismo.

Es indiscutible que los países que tienen supremacía mundial se caracterizan por una superioridad en la producción de mercancías, especialmente las que incorporan mayor valor agregado. Pero hay que resaltar que es frecuente la creencia de que la riqueza de las naciones se determina por su éxito en el comercio internacional. Sin embargo, una visión más detallada de la anhelada globalización, muestra que el 65% de la producción mundial y el 50% del comercio están concentrados en los 10 países más ricos del planeta11. Además, la mayor parte del comercio ya se realiza es a través de cadenas de valor mundial intra firmas, lo que demuestra que son unos cuantos países los que realmente obtienen provecho de la denominada libertad de comercio.

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Colombia, por su parte, solo participa con el 0,09% del comercio mundial de manufacturas no por falta de acceso a mercados sino por ausencia de oferta exportable. En otros términos, la baja inserción del país a los mercados globales no se explica por las barreras comerciales, sino por no tener productos que vender al mundo. Es un problema de la capacidad productiva del país, como lo reconoce la propia Organización Mundial del Comercio, al afirmar que surgió “un nuevo y desigual paisaje económico mundial”, con una “periferia básicamente colonial que suministraba las materias primas”12, lo que condena a países como Colombia a “un ciclo de subdesarrollo debido a los desequilibrios estructurales de la economía mundial”13, en donde los países desarrollados protegen e incentivan a su industria, a través de “complejas cadenas de suministro mundiales”, mientras países como Colombia aplican políticas que justifican el abandono del aparato productivo.

El aspecto principal del crecimiento de las naciones no es el comercio sino la producción y de allí se deduce que la competitividad depende más de factores internos, vinculados a la productividad. Es por eso que Krugman afirma que “los niveles nacionales de vida son preponderantemente determinados por factores de crecimiento interno más que por competencia por el mercado mundial”14.

El FMI hace la siguiente analogía: “estudiar la relación entre comercio mundial y la producción es como analizar el comportamiento de un borracho y su perro: aunque ninguno de los dos camina en línea recta, se espera que no se separen”15. Según datos de esta institución, por primera vez en más de cuatro décadas el comercio internacional ha crecido menos que la economía mundial y pronostica que este fenómeno persistirá en los próximos años. En el Gráfico 1 se observa la tendencia en las tasas de crecimiento del comercio y de la producción mundial en los últimos 15 años, mostrando que hay una tendencia a un menor crecimiento del comercio con relación al PIB.

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proDurante la década de 1990 se provocó un rápido crecimiento del comercio internacional, explicado principalmente por el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación, que indujo el rápido desarrollo de las cadenas de valor, principalmente desde China, que actualmente es la principal economía comercial, por encima de Estados Unidos.

Al analizar la participación de las exportaciones en el PIB de los países seleccionados para este estudio, se concluye que el grado de inserción del comercio en las economías en desarrollo no determina su éxito en las relaciones de comercio internacional. En la Tabla 2 se presenta un listado de economías de países pobres, medios y ricos, relacionando el total de sus exportaciones como porcentaje de la producción.

Los datos prueban que no existe una relación directa entre el comercio internacional y el tamaño del PIB.

Por ejemplo la participación de las exportaciones en el PIB de Guinea ecuatorial es del 94%, casi el doble que para el caso de Alemania; no obstante esto no implica que el nivel de desarrollo en el país africano sea mayor que el europeo.

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proA pesar de que existen elementos que prueban cómo las potencias económicas se benefician del comercio mundial a través de la producción de mercancías de alto valor agregado, a diferencia de países que se especializaron en la producción y extracción de materias primas de bajo costo relativo, la política estatal sigue estando encaminada a buscar en la apertura comercial la fuente principal de riqueza. El Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, menciona en 15 ocasiones el objetivo de competir internacionalmente. Bajo este escenario, es importante entonces analizar cuáles son los elementos que le permiten a Colombia lograr dicha aspiración.

Para ello, cada año el Foro Económico Mundial presenta el informe de evaluación más completo de competitividad, mediante el Informe de Competitividad Global . En este se evalúa el panorama de 144 economías, proporcionando una calificación y un escalafón sobre los elementos que se consideran fundamentales para el tema de estudio. Los componentes están agrupados en 12 pilares de la competitividad:

1. Instituciones: evalúa conceptos relacionados con la protección de los derechos de propiedad, eficiencia y transparencia de la administración pública, independencia del poder judicial, la seguridad física, ética empresarial y gobierno corporativo. El entorno institucional está determinado por el marco jurídico y administrativo dentro del cual las personas, las empresas y los gobiernos interactúan para generar riqueza.

2. Infraestructura: se refiere a la calidad y disponibilidad de transporte, la electricidad y la infraestructura de comunicación. Según el FEM, una infraestructura amplia y eficiente es un factor importante para determinar la localización de la actividad económica y el tipo de actividades o sectores que pueden desarrollarse dentro de un país. Una infraestructura bien desarrollada reduce el efecto de la distancia entre las regiones, fortalece la integración del mercado nacional y la conexión con mercados internacionales.

Las industrias, las empresas y en general de la economía, también depende de que los suministros de electricidad no presenten interrupciones ni escasez, de modo que no hayan obstáculos para el buen funcionamiento de estas, adicionalmente una red de comunicaciones bien desarrollada, permite a los empresarios acceder a todo la información disponible de manera rápida y eficiente, lo que permite que sus decisiones de inversión sean más acertadas y eficaces.

3. Entorno macroeconómico: habla sobre indicadores fiscales y monetarios, la tasa de ahorro y calificación de la deuda soberana. La estabilidad del entorno macroeconómico es importante para las empresas y, por lo tanto, es importante para la competitividad global de un país. Si bien es cierto que la estabilidad macroeconómica por sí sola no puede aumentar la productividad de una nación, también se reconoce los daños de la desorganización macroeconómica en la economía. Un crecimiento sano y sostenido de la economía debe considerar un entorno macroeconómico estable.

4. Salud y educación primaria: estado de la salud pública, la calidad y la cantidad de la educación básica. La competitividad y la productividad del país requieren fuerza de trabajo saludable. Lo contrario conlleva a costos para los negocios y la sociedad. Así mismo la cantidad y calidad de la educación básica que recibe la población, es cada vez más importante en la economía actual, porque aumenta la eficiencia, la técnica y la capacidad de innovación de cada trabajador individual. Finalmente, esto se traduce en un ascenso en la cadena de valor, mediante la elaboración de productos más sofisticados.

5. La educación y la formación superior: la educación superior de calidad y la formación es esencial para avanzar de procesos simples hacia bienes y servicios con valor agregado. Esto requiere poder realizar tareas complejas y adaptarse rápidamente a su entorno cambiante y las necesidades cambiantes del sistema de producción. En este pilar se mide las tasas de matrícula secundaria y terciaria, así como la calidad de la educación según la evaluación de los líderes empresariales.

6. La eficiencia del mercado de mercancías: los factores que impulsan la intensidad de productos nacionales y la competencia extranjera, y las condiciones de demanda. Se trata de medir si los bienes y servicios que produce una sociedad se negocian eficientemente en la economía. Así mismo el FEM evalúa si las naciones están implementando medidas proteccionistas que afecten los mercados.

La eficiencia del mercado también depende de las condiciones de demanda como la orientación al cliente y la sofisticación comprador. Por razones culturales o históricas, los clientes pueden ser más exigentes en algunos países que en otros. Esto puede crear una importante ventaja competitiva, ya que obliga a las empresas a ser más innovadoras y orientadas al cliente y por lo tanto se impone la disciplina necesaria para la eficiencia que se consigue en el mercado.

7. Eficiencia del mercado laboral: para el FEM, se requiere una efectiva asignación de los trabajadores, por lo que debe permitirse la posibilidad de que pasen de una actividad a otra, así como alterna tivas de contratación. Así mismo, se debe tener un sistema de incentivos, promover la meritocracia y proporcionar equidad entre mujeres y hombres.

8. Desarrollo del mercado financiero: la eficiencia del sector financiero consiste en la asignación de recursos a usos productivos. Por ejemplo, a proyectos empresariales o de inversión con tasas altas de rendimiento esperados.

9. Preparación tecnológica: la tecnología es cada vez más esencial para que las empresas puedan competir y prosperar. En este componente se mide la capacidad que tiene una nación para adaptarse a la tecnología, como forma de mejorar la productividad de las empresas.

10. Tamaño del mercado: el tamaño del mercado guarda una relación directa con un mejor aprovechamiento de economías de escala. Es una combinación entre mercado interno y externo, pues el comercio en general tiene un efecto positivo en el crecimiento.

Vale la pena recordar que para los países industrializados, sin excepción, el comercio interno tiene un porcentaje mayor de participación en la producción total que el comercio exterior.

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11. Sofisticación de los negocios: se refiere a dos elementos que están estrechamente vinculados: la calidad de las redes de negocios generales de un país y la calidad de las operaciones y estrategias de las empresas individuales. Cuando las empresas y proveedores de un sector en particular están interconectados en grupos geográficamente próximas, llamados cúmulos, la eficiencia se ve reforzada, mayores oportunidades para la innovación en procesos y productos son creados, y se reducen las barreras a la entrada de nuevas empresas.

12. Innovación: la innovación puede surgir de nuevo conocimiento tecnológico y no tecnológico. Innovaciones no tecnológicas están estrechamente relacionadas con los conocimientos técnicos, las habilidades y las condiciones de trabajo que se incrustan en las organizaciones. La calidad de vida también puede mejorar por la innovación tecnológica. También hay apertura de una gama más amplia de nuevas posibilidades en términos de productos y servicios. La innovación es particularmente importante para las economías cuando se acercan a los límites del conocimiento, y la posibilidad de generar más valor con sólo la integración y adaptación de tecnologías exógenas tiende a desaparecer.

Se requiere un ambiente que sea propicio para la actividad innovadora y el apoyo de los sectores tanto público como privado. En particular, significa una inversión suficiente en investigación y desarrollo (I + D), presencia de instituciones de investigación científica de alta calidad que pueden generar los conocimientos básicos necesarios para construir las nuevas tecnologías, amplia colaboración en la investigación y el desarrollo tecnológico entre las universidades y la industria. Aunque se reportan los resultados de los 12 pilares de competitividad por separado, es importante tener en cuenta que no son independientes: tienden a reforzarse mutuamente, y una debilidad en un área a menudo tiene un impacto negativo en los demás.

Otros indicadores ayudan también a medir la competitividad de los factores de producción de un país con relación a sus pares en el comercio internacional. El Centro de Competitividad Mundial19 analiza la capacidad de las naciones para crear un ambiente en el que las empresas puedan competir. En este sentido, son las empresas las que son competitivas, pero esto se da en un entorno de nación, que se divide en cuatro factores: desempeño económico, eficacia del gobierno, eficiencia de los negocios e infraestructura.

Por su parte, el Banco Mundial20 utiliza el Doing Business, el cual contempla 10 temas: apertura de un negocio, permisos de construcción, obtención de electricidad, registro de propiedades, obtención de crédito, protección de inversionistas minoritarios, pago de impuestos, comercio transfronterizo, cumplimiento de contratos y resolución de insolvencia.

Todos estos índices tienen en común la idea de que lo que es bueno para las empresas y el sector financiero es necesariamente bueno para los ciudadanos y que un ambiente de total de apertura económica es el entorno ideal, cosas que no se han comprobado totalmente.

proComo preámbulo de los resultados en materia de competitividad para Colombia, vale la pena introducirse brevemente de nuevo en el debate conceptual. Luis Jorge Garay expresa que una adecuada inserción a los mercados mundiales es el “fruto de la confluencia de la política económica, de la iniciativa y creatividad de los productores para ganar mercados y de la capacidad del país para construir ventajas competitivas dinámicas”21. Estas ventajas son creadas gracias factores empresariales, estructurales y sistémicos 22.

Los empresariales corresponden a aquellos en donde las compañías tienen control y poder de decisión, como: i) la gestión propia de la compañía en tareas administrativas; ii) la innovación, introduciendo nuevos productos y procesos para ser más productivos; iii) la producción, considerando la calidad, diversidad, renovación de productos, rapidez de la entrega; iv) y el recurso humano, que tiene que ver con las condiciones de trabajo.

Las factores estructurales se refieren a aquellos en donde la empresa tiene poca capacidad de intervención, porque son resultado de políticas públicas o decisiones gubernamentales, como: i) el mercado, que son las condiciones en que se determina la apertura comercial, estímulos empresariales,  entre otros; ii) la estructura industrial, que tienen que ver con el progreso técnico, a la operación física, a la relación con los proveedores y con el capital-trabajo; iii) los incentivos y regulaciones, que buscan  aumentar la capacidad de respuesta de las empresas frente a sus competidores y de direccionar a las industrias al cumplimiento de necesidades sociales.

Finalmente, los factores sistémicos, que son las variables macroeconómicas, como: tasa de cambio, impuestos, crédito, política salarial, PIB, la participación del Estado en la economía, la protección ambiental, la inversión extranjera, la educación, la seguridad social, y todas aquellas que escapan del rango de manejo empresarial, pero cuyas decisiones afectan directamente a la productividad. Es decir, son todas aquellas formas como el Estado crea condiciones
óptimas para impulsar el desempeño económico.

Los resultados para Colombia ponen en evidencia que la orientación a la competitividad, que han venido promulgando los gobiernos desde la creación del Programa de Transformación Productiva hasta el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014, es más discurso que ejecución.

Según el Índice de Competitividad Global, del Foro Económico Mundial, Colombia ocupa el escalafón 66 entre 144 países; para el Centro de Competitividad Mundial ocupa el puesto 51 entre 60 países; y para el Doing Business del Banco Mundial ocupa el puesto 34 entre 189 países. De acuerdo a elementos que componen la competitividad de un país, Colombia se encuentra notoriamente rezagada de los primeros 10 lugares que corresponden a los países con mejor desempeño en estos pilares, que a su vez corresponden en gran medida a países desarrollados e industrializados. Estos son: Suiza, Singapur, Estados Unidos, Finlandia, Alemania, Japón, Hong Kong, Reino Unido y Suecia. El hecho de que en los primeros lugares en competitividad coincidan países que además son economías fuertes y con altos niveles de vida, puede indicar que dichos países tienen una estrategia de crecimiento en la que se combina iniciativas públicas y privadas y que tienen como propósito defender a los productores y preparar al país para participar en el comercio mundial.

Para el caso colombiano, vale la pena mostrar, por cada pilar, la posición que ocupa este país con relación a algunos países con los que debe competir. En la Tabla 3 se muestra el escalafón que ocupa Colombia, Corea del Sur, Alemania, México, Perú y Chile, con los que Colombia comparte estrechos vínculos económicos.

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Colombia no supera a Alemania en ningún elemento de competitividad. A Chile solo lo supera en 4 de 39 elementos analizados y a Corea solo en 5. México le gana a Colombia en la mitad de los indicadores.

 En el Índice de Facilitación del Comercio, del Foro Económico Mundial, Colombia ocupa el puesto 73 por debajo de Perú, Guatemala y Nicaragua. En infraestructura está ubicado en el puesto 84, por debajo de Ecuador y El Salvador; pero en disponibilidad y calidad de infraestructura de transporte está en el puesto 112, por debajo de Bolivia y lejos de Perú. En puertos está en la ubicación 90, en aeropuertos en la 78 y en carreteras en la 126.

Con relación a los esfuerzos nacionales para mejorar la competitividad, en el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 solo se cumplió con 1 de las 11 estrategias planteadas, la de propiedad intelectual. En conocimiento e innovación, uno de los pilares de la competitividad, se cumplió con el 42%; en infraestructura para la competitividad se avanzó un 72%, pero en infraestructura de transporte se logró solo el 28% de la meta. En cuanto al Programa de Transformación Productiva, PTP, creado en 2008 por el Gobierno como una herramienta para promover la productividad y competitividad de las empresas colombianas en sectores estratégicos para el desarrollo, se cumplió el 42% de las metas de los nuevos sectores basados en la innovación.

En cuanto a los resultados del PTP para el comercio exterior colombiano, entre 2010 y 2014 las exportaciones crecieron 37%, mientras las importaciones lo hicieron en 50%. Para 2014 el déficit comercial fue el más alto en la historia del país, superando los US$6.293 millones, y en lo corrido del 2015 hasta abril, este déficit va por los US$ 5.060 millones; es decir que si se mantiene la tendencia, al finalizar el 2015 el país podría terminar con un déficit comercial superior a los US$ 16.600 millones de dólares.

Estos resultados dan cuenta de que no se ha logrado en la realidad lo que se propone en el papel. La inserción de Colombia no se logra por falta de oferta exportable y de mecanismos eficientes para facilitar las exportaciones. Por ejemplo, según el índice de competitividad del Doing Business del Banco Mundial, se está presentando un sesgo pro importador, ya que para 2014 importar un contenedor costaba US$ 115 menos que exportarlo. Indica, entonces, que hay una mala ejecución en las medidas que buscan volver más competitivo al país o no hay una voluntad política seria para lograrlo.

proLas críticas no consisten en negar la importancia del comercio, sino en destacar la de la producción. En los países desarrollados no existe una discusión seria que ponga en duda la importancia de la participación del Estado en la economía, así como tampoco la hay sobre las ventajas de buscar acceso a mercados extranjeros.

El debate de fondo tiene que ver con los fundamentos económicos que explican las fuentes de creación de riqueza de las naciones. La producción de bienes y servicios en las economías más prósperas cuenta con políticas públicas suficientes y eficientes, que crean las condiciones necesarias para su desarrollo.

Lo contrario, como ocurre en países como Colombia, se contradice teóricamente con las ventajas de un verdadero comercio libre. ¿Por qué? El comercio no es una idea abstracta, sino un mecanismo cierto de materialización de riqueza, aunque no de creación. La evidencia comprueba que el comercio más importante que se realiza en el mundo es el de mercancías, las cuales primero deben fabricarse.

Ningún país desarrollado actúa sistemáticamente para evitar que se produzcan, y por eso son esos países los que más participan del comercio en concreto, no en abstracto. Por eso la mejor defensa del comercio debe, de manera obvia, defender fundamentalmente a la producción. Sin reglas claras, institucionalidad y libertad no hay comercio mundial. Pero sin mercancías no hay qué comercializar.

Además, las condiciones para lograr la producción de mercancías no están dadas solamente de manera teórica, sino que se construyen también en el accionar. Según Eduardo Sarmiento, “la producción de actividades tecnológicas no está condicionado por las características de los países. No hay ninguna razón para que unos países estén predestinados a producir bienes complejos y otros elementales. Las investigaciones de casos revelan que la productividad de los trabajadores no depende de la dotación de los factores, de la geografía del clima, sino de la producción acumulada.”24. En este sentido, las naciones deben promover políticas para incentivar la productividad, de la mano con todos los actores vivos de la sociedad, y procurar que ese esfuerzo mancomunado permita obtener elementos que mejoren las posibilidades de competir en mercado mundiales.

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1. BID, CEPAL, 2005. Disponible en: http://www.cepal.org/mexico/capacidadescomerciales/CD_Taller_Hait%C3%AD/ Documentos/3.2Warner.pdf

2. Foro Económico Mundial, Informe de Competitividad Mundial, 1996, pág. 19

3. Porter, M. The Competitiveness Advantage of Nations, Capitol 1, Free Press, junio de 1998

4. Grupo Consultivo sobre la Competitividad (grupo Ciampi), “La mejora de la competitividad europea”, Primer informe al Presidente de la Comisión Europea, los Primeros Ministros y los Jefes de Estado, junio de 1995.

5. Primer informe al Presidente y al Congreso, 1992. Consejo de Política de Competitividad de los Estados Unidos.

6. Sarmiento, E. ¿Por qué no firmar el TLC? Colombia Internacional. Universidad de Los Andes. Enero-junio 2005. Pp. 136-145. 

7. Dato estimado para el próximo lustro 488 mil millones de dólares. Agricultural Act of 2014. Disponible en: http:// www.bcr.com.ar/Secretara%20de%20Cultura/Revista%20Institucional/2014/Mayo/Tejeda.pdf

8. Krugman, P y Obstfeld, M. Economía internacional. Teoría y política. Addison Wesley, 2001. P. 14 y 15.

9. Ibid.

10. Krugman, P. Competitividad: una obsesión peligrosa. Foreign Affairs, Vol 73 No. 2, marzo-abril 1994.

11. Cálculos propios con datos del Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. Los 10 países más ricos son: Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Brasil, Italia, Rusia e India. Los 10 países que más comercio internacional tienen son: China, Estados Unidos, Alemania, Japón, Países Bajos, Francia, Corea, Reino Unido, Rusia, Italia.

12. Organización Mundial del Comercio. Informe sobre el Comercio Mundial 2014.

13. Ibid.

14. Krugman, P. Competitividad: una obsesión peligrosa. Foreign Affairs, Vol 73 No. 2, marzo-abril 1994.

15.  Fondo Monetario Internacional, 2014. Comercio Lento. Disponible en: https://www.imf.org/external/pubs/ft/fandd/ spa/2014/12/pdf/constant.pdf

16. Organización Mundial del Comercio, 2014.  https://www.wto.org/spanish/news_s/pres14_s/pr721_s.htm

17. Valencia, M (2014). Desarrollo histórico de la industria y el caso colombiano. debate entre la intervención estatal y el libre comercio. 

19. Disponible en: http://www.imd.org/wcc/research-methodology

20. Disponible en: http://espanol.doingbusiness.org/methodology

21.  Garay, L. Colombia: estructura industrial e internacionalización 1967-1996. Biblioteca Virtual del Banco de la República, 2004

22. Ibid.

23.  Foro Económico Mundial. Reporte de Competitividad Global 2014-2015.

24.  Sarmiento, E. ¿Por qué no firmar el TLC? Colombia Internacional. Universidad de Los Andes. Enero-junio 2005. Pp. 136-145.

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