Panorama macroeconómico: crecimiento pobre y sesgado

Feb 12, 2026

La economía colombiana estará condicionada por la capacidad del próximo Gobierno para implementar un ajuste fiscal creíble.
Fábrica textil COLTEJER con obreros y telares, industria textil colombiana

El desempeño de la economía colombiana en 2026 y los próximos años estará condicionado por la capacidad del próximo Gobierno para presentar e implementar un plan de ajuste fiscal creíble y consistente, y por la capacidad de la industria para absorber choques de costos sin sacrificar competitividad, empleo ni inversión. Sin correcciones estructurales, el crecimiento seguirá siendo frágil, sesgado y poco sostenible para el desarrollo industrial del país.

La economía colombiana se encamina hacia un 2026 crítico, marcado por una recuperación económica moderada y una fragilidad fiscal sin precedentes. Tras un 2025 que cerró con un crecimiento estimado del 2,9%, las proyecciones para 2026 se ubican en un rango de entre 2,8% y 3,1%, cifras insuficientes para corregir los desequilibrios estructurales de la economía y, en particular, para impulsar una recuperación sólida del aparato productivo.

Este crecimiento, además, muestra un sesgo preocupante: está sustentado principalmente en el consumo y el gasto público, mientras que la inversión y la industria continúan rezagadas. La demanda interna se ha fortalecido, pero en una economía con baja capacidad productiva, este dinamismo se traduce en mayores importaciones, ampliando el déficit comercial y debilitando la industria nacional.

Plenaria del Congreso de Colombia durante debate del presupuesto 2026

Fragilidad fiscal: el principal riesgo macroeconómico

El principal factor de vulnerabilidad para 2026 es el deterioro acelerado de las finanzas públicas. El déficit fiscal podría escalar hasta el 8% del PIB, el nivel más alto registrado en más de un siglo. A ello se suma que el Presupuesto General de la Nación para 2026 nace con un hueco de $16,3 billones, tras el hundimiento de la ley de financiamiento en el Congreso.

Este contexto obliga al país a enfrentar un ajuste fiscal de gran magnitud, estimado en cerca de 3 puntos del PIB (aproximadamente $54 billones), si se pretende estabilizar la deuda pública (que podría alcanzar el 64% del PIB en 2027) y evitar un deterioro mayor de la credibilidad macroeconómica y del grado de inversión.

Industria manufacturera: señales mixtas, balance negativo

El desempeño del sector secundario refleja con claridad las debilidades del actual patrón de crecimiento. Aunque la industria manufacturera mostró una recuperación progresiva hacia finales de 2025 el balance entre enero y noviembre es mediocre: la producción industrial creció un 2,2% y el personal ocupado apenas un 0,5%.

Entre enero y noviembre de 2025, 15 de las 39 actividades manufactureras registraron tasas de crecimiento negativas, evidenciando una recuperación altamente fragmentada. Sectores estratégicos para la cadena productiva nacional mostraron retrocesos significativos:

  • Fabricación de autopartes: –4,7%
  • Fabricación de carrocerías: –9,3%
  • Maquinaria y equipo: –3,7%
  • Industrias de hierro y acero: –8,3%
  • Productos de metal: –4,5%

A estas caídas se suman retrocesos en actividades como cuero y calzado, molinería, panadería, bebidas, papel, cartón y caucho, sectores intensivos en empleo y particularmente sensibles a los costos.

Las actividades con mejor desempeño fueron excepciones puntuales, como la trilla de café (32,7%), la fabricación de otros equipos de transporte (33,8%) y la elaboración de alimentos preparados para animales (12,3%).

Motor híbrido con cableado, referencia a autopartes Colombia

Retos inmediatos para la industria en 2026

El entorno macroeconómico plantea 3 desafíos para el sector productivo este año:

  1. Gestionar la presión de los costos laborales: El aumento del 23,7% del salario mínimo para 2026 introduce una fuerte presión al alza sobre los costos de producción. Analistas advierten que este choque podría frenar la generación de hasta 740.000 empleos formales y empujar la informalidad hacia niveles cercanos al 58%, afectando especialmente a las micro, pequeñas y medianas empresas industriales.
  2. Aumentar la inversión: La inversión continúa siendo el único componente de la demanda que no ha recuperado los niveles previos a la pandemia, limitando la capacidad de expansión y modernización del aparato productivo y reduciendo el potencial de crecimiento a mediano plazo.
  3. Recuperar sectores productivos: La industria manufacturera y la construcción crecen muy por debajo de su potencial, afectadas por la incertidumbre política, las altas tasas de interés y la ausencia de una estrategia clara de desarrollo productivo.
Fachada del Banco de la República, política monetaria Colombia

Inflación y política monetaria: retorno de las presiones

Aunque la inflación descendió durante 2024, en 2025 se estancó por encima del 5%, y para 2026 el mercado anticipa un repunte que podría llevarla hasta el 7%. Este comportamiento estaría impulsado por el fuerte incremento del salario mínimo y la indexación de arriendos y servicios básicos, que refuerza la inercia inflacionaria.

En este contexto, se espera que el Banco de la República retome una postura contractiva, con eventuales aumentos de la tasa de interés que podrían superar el 10% o incluso el 11%, encareciendo el crédito y profundizando las restricciones para la inversión productiva.

Riesgos estructurales y entorno político

A la fragilidad fiscal y a las presiones inflacionarias se suma un entorno de alta incertidumbre electoral, propio del año 2026, que podría generar volatilidad cambiaria y presiones adicionales sobre el tipo de cambio. La elevada prima de riesgo obliga al país a financiarse a tasas de interés entre 11% y 13% en el mercado de deuda, desplazando recursos que podrían destinarse a inversión y desarrollo productivo.

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