Crecimiento sin industria: balance crítico del desempeño manufacturero y de las mipymes en 2025

Mar 18, 2026

El balance del crecimiento económico en 2025 confirma que la política de reindustrialización se quedó corta frente a los desafíos estructurales del país. Colombia no logró revertir la desindustrialización, no fortaleció sustancialmente su base manufacturera y no redujo su dependencia de bienes industriales importados.

Colombia cerró 2025 con un crecimiento del PIB de 2,6%, superior al 1,7% de 2024, pero ubicado en el límite inferior de las proyecciones nacionales. Más allá del dato agregado, la composición del crecimiento confirma una preocupación central para el aparato productivo: el país crece apoyado en consumo y gasto público, no en inversión ni en expansión industrial.

El gasto de consumo final creció 4,2% y el gasto público 7,1%, mientras la formación bruta de capital fijo apenas aumentó 1,3%. En el cuarto trimestre, la inversión incluso cayó 2,9%, con retrocesos significativos en vivienda (-8,5%) y otros edificios y estructuras (-5,3%).

Un crecimiento sostenido requiere acumulación de capital, innovación y fortalecimiento del sector industrial. En 2025 no hubo ninguno de esos tres elementos. El crecimiento económico de 2025 no representa una transformación productiva. Representa una estabilización apoyada en consumo y gasto público, sin acumulación de capital ni expansión industrial significativa.

Sin una política coherente que articule inversión, comercio exterior, energía, costos laborales y financiamiento productivo, la reindustrialización seguirá siendo una aspiración más que una realidad.

Gráfico que muestra la variación anual del PIB y el crecimiento de las industrias manufactureras en Colombia, reflejando el proceso de desindustrialización.

La manufactura en su punto más bajo en dos décadas

La industria manufacturera representó alrededor del 11% del PIB en 2025, su nivel más bajo desde 2005, cuando alcanzaba cerca del 15%. En veinte años se han perdido aproximadamente cuatro puntos porcentuales de participación.

Este dato es estructuralmente grave. La industria no solo genera valor agregado; también articula encadenamientos productivos, demanda insumos nacionales, promueve innovación y concentra empleo formal. Su retroceso limita la capacidad de crecimiento integrado de la economía.

Crecimiento anual del PIB y de las actividades manufactureras

Gráfico que muestra la variación anual del PIB y el crecimiento de las industrias manufactureras en Colombia, reflejando el proceso de desindustrialización.

La construcción también se debilitó: pasó de representar 5,9% del PIB en 2005 a cerca del 4% en 2025, y cerró el año con una caída de -2,8%. La minería retrocedió -6,2%.

En contraste, los servicios concentran hoy el 65,4% del PIB. Colombia se consolida como una economía terciarizada, con menor peso relativo de los sectores estratégicos para el desarrollo productivo. Esto demuestra que la política de reindustrialización no ha logrado revertir la tendencia de desindustrialización estructural.

Mipymes: crecimiento en número, no en capacidad productiva

Entre 2022 y 2025 el número de empresas activas alcanzó 1,8 millones, con un crecimiento anual de 3,8%. Sin embargo, el 95,1% corresponde a microempresas.

Las empresas medianas cayeron 2,3% y las grandes crecieron apenas 1,3%. La estructura empresarial sigue caracterizada por unidades diminutas, con baja inversión en tecnología, limitada productividad y alta vulnerabilidad. Además, el crecimiento empresarial se concentró en servicios (4,6%) y comercio, mientras manufactura y construcción mostraron debilidad.

En el frente exportador, aunque micro y pequeñas empresas constituyen la mayoría de exportadoras (5.614), el 79% del valor exportado proviene de grandes empresas (1.061). Esto evidencia una fuerte concentración y una limitada capacidad exportadora de las mipymes.

El propio balance oficial de la política de reindustrialización reconoce que en tres años se han impactado apenas 61.000 unidades productivas, el 1,16% de la malla productiva total. La magnitud del esfuerzo es claramente insuficiente frente a la escala del desafío estructural.

Comercio exterior: dependencia manufacturera creciente

En 2025 las exportaciones alcanzaron USD 50.199,9 millones FOB (1,3%), pero el volumen exportado cayó 13,2%. Las manufacturas crecieron 7,6%, pero siguen siendo insuficientes para compensar la caída de combustibles (-17,9%).

Mientras tanto, las importaciones alcanzaron USD 70.502 millones CIF, con un crecimiento de 10%. El 75,1% corresponde a manufacturas, especialmente maquinaria y equipo de transporte (14,3%), productos químicos (8,5%) y artículos manufacturados diversos (14,2%). El resultado fue un déficit comercial histórico de USD 16.377 millones FOB .

Esto confirma que Colombia importa crecientemente bienes industriales y tecnología, mientras no logra fortalecer su base manufacturera interna. La política de reindustrialización no ha reducido la dependencia externa; por el contrario, el desbalance comercial se profundiza.

Informalidad y calidad del empleo

El 55,7% de los ocupados en 2025 fue informal. En microempresas, la informalidad alcanzó 84,5%, mientras en grandes empresas fue apenas 2,1%. Los sectores que más crecieron (comercio y servicios personales) están asociados a microempresas y trabajo por cuenta propia. Los sectores tradicionalmente más formales (construcción e industria) registraron debilidad o contracción. Esto implica que el crecimiento no se tradujo en empleo formal ni en mejoras sustanciales de productividad.

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Reindustrialización: ambición retórica, ejecución fragmentada

El CONPES 4129 de 2023 plantea una transformación productiva ambiciosa. Sin embargo, la ejecución ha sido fragmentada y desarticulada de la política macroeconómica. Además, la transición energética acelerada redujo el aporte de los sectores extractivos al PIB, pasando de 6,5% en 2011 a 3,4% en 2025, sin que la industria haya compensado esa caída. A esto se suman mayores costos laborales y tributarios proyectados, que afectan la competitividad del aparato productivo.

En síntesis:

  • La manufactura está en su menor participación en 20 años.
  • La inversión productiva es débil.
  • Las mipymes crecen en número pero no en escala ni productividad.
  • El déficit comercial es histórico.
  • La informalidad sigue siendo mayoritaria.
  • El impacto real de la política de reindustrialización es marginal frente al tamaño del tejido productivo.

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