Lo bueno, lo malo y lo feo del TLC entre Colombia y Estados Unidos

Jun 4, 2024

Por: Grupo Proindustria

El mes de mayo se cumplieron 12 años de vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos.

La relación comercial de Colombia y Estados Unidos ocupa un lugar determinante en el posicionamiento de Colombia en el ámbito internacional. Entre 2012 y 2023, Estados Unidos representó el 28,8% de las exportaciones y el 25,7% de las importaciones de Colombia.

El mes de mayo se cumplieron 12 años de vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos. El Grupo Proindustria comparte el balance de lo bueno, lo malo y lo feo del TLC, con el ánimo de aportar elementos de análisis que sustentan la urgencia de implementar políticas de fomento al desarrollo industrial.

Lo bueno

Más productos y más empresas llegaron a Estados Unidos

Si se mide el aprovechamiento del Acuerdo con el crecimiento de las subpartidas arancelarias exportadas y del número de empresas exportadoras, el balance es relativamente positivo. Nuevos productos y empresas de Colombia han logrado entrar al mercado estadounidense y otros se han consolidado, especialmente en la agroindustria. 

De acuerdo con Analdex, el número de subpartidas exportadas a Estados Unidos pasó de 1.154 a 1.517 entre 2011 y 2023, una variación de 35,8%. Así mismo, el número de empresas exportadoras pasó de 1.962 en 2011 a 2.713 en 2023.

Como lo resalta la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham), el TLC con Estados Unidos ha impulsado significativamente el sector agroindustrial colombiano. En 2022, las ventas de productos agroindustriales alcanzaron USD $4.552 millones, un aumento del 117% respecto a 2012.

Productos tradicionales como el café, las flores y el banano han consolidado su participación en las exportaciones colombianas. El café pasó del 4% al 12% del total exportado, las flores del 4% al 11%, y el banano del 1% al 2%.

Se ha diversificado la oferta con productos alimenticios en áreas como azúcares y confites, aguacate Hass, filetes de tilapia, frutas transformadas, yogurt, pasta de cacao, mermeladas, y mantequilla.

La composición de las exportaciones colombianas a Estados Unidos ha cambiado en el marco del TLC. En 2012 el 65% de las ventas tenían origen en la explotación de minas y canteras (petróleo y carbón), el 29,3% eran de manufacturas y un 5,6% de productos agropecuarios. 

En 2023 las industrias manufactureras han tomado un lugar protagónico gracias a la caída de los precios del petróleo, pues ocuparon un 52,8% de las exportaciones. 

Industrias que destacan en las exportaciones a Estados Unidos

Algunas actividades industriales han logrado aprovechar el TLC. Como lo muestra Analdex, en la industria manufacturera, destaca el crecimiento de la exportación de puertas y ventanas, de transformadores de dieléctrico líquido, de tarjetas inteligentes y neumáticos.

Además, hay un gran potencial de crecimiento en la industria alimenticia, especialmente la de extractos de café, frutas preparadas, aceites de palma refinados, galletas aromatizadas, salsas preparadas y entre otros.

El Tratado ha aportado al desarrollo económico de departamentos como Antioquia, Valle del Cauca, Bogotá, Caldas y Tolima, los cuales son clave para suplir la demanda estadounidense, especialmente en Estados como Florida, California, Nueva Jersey, Texas y Nueva York.

Imagen de Jacqueline Macou -en Pixabay Cultivo de banano- Proindustria -cedetrabajo

Lo malo

Promesas incumplidas y advertencias realizadas

Las promesas de crecimiento económico y diversificación productiva no se cumplieron. La industria creció por debajo del crecimiento de la economía y la balanza comercial sigue concentrada en las ventas de unos pocos productos con baja transformación y la compra de insumos y productos manufacturados de todo tipo.

En cambio, Colombia ha visto una profundización de su dependencia de insumos y maquinaria y equipo estadounidenses y un déficit comercial recurrente, que en 2023 alcanzó los USD $2.700 millones. 

En términos generales, el balance comercial entre Colombia y Estados Unidos continúa siendo deficitario y las exportaciones de Colombia siguen siendo mayoritariamente de petróleo, café, flores y oro. 

El balance no es positivo para la industria

El déficit en la balanza comercial manufacturera con Estados Unidos se ha ampliado en el marco del TLC. Pasó de un promedio anual de USD $2.800 millones entre 2000 y 2011 a un promedio anual de USD $7.600 millones entre 2012 y 2023. 

Pocos avances se observan en el resto de sectores industriales, particularmente en sectores de alta complejidad. Entre 2012 y 2023, tres cuartas partes de las exportaciones de manufacturas de Colombia se concentraron en: oro, que ocupa el 24,5%, derivados del petróleo (27,4%), productos alimenticios (11,6%), productos elaborados de metal (excepto maquinaria y equipo) (5,5%), confecciones (4,4%) y sustancias y productos químicos (4%).

Sin el oro, el café verde y los derivados del petróleo, el valor de las exportaciones de las industrias manufactureras en el marco del TLC con Estados Unidos creció un 100% y el de las importaciones un 0,83%, entre 2012 y 2023. En el mismo periodo, el volumen de toneladas exportadas creció un 77,4% y el de las importadas un 54,8%.

 

Te puede interesar: La partida de General Motors revela el declive manufacturero en Colombia

Los cambios derivados del TLC son poco significativos. En 2023 el valor de las exportaciones y de las importaciones manufactureras entre Colombia y Estados Unidos (sin oro, el café verde y los derivados del petróleo) se ubicó en torno al nivel promedio observado en los últimos 10 años, unos USD $9.230 millones de importaciones y USD $2.070 millones de exportaciones, para un déficit promedio anual de USD $7.161 millones. 

A pesar del crecimiento de las exportaciones, el déficit frente a las importaciones manufactureras es tan grande que el déficit de la balanza comercial pasó de USD $8.181 millones en 2012 a USD $6.619 millones en 2023.

Evaluación incompleta e insuficiente

Los informes de balance del TLC, definidos por la Ley 1868 de 2017, por la cual “se establece la entrega del informe anual sobre el desarrollo, avance y consolidación de los acuerdos comerciales ratificados por Colombia”, no entregan información completa, oportuna y relevante para hacer un análisis serio de los resultados del TLC.

Aunque la información está parcialmente disponible en fuentes oficiales como el DANE, la DIAN o el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, su acceso está limitado al público por la complejidad de su presentación y no contiene información suficiente para evaluar aspectos que trascienden la relación comercial.

A pesar de que la renegociación del TLC con Estados Unidos está consignada en el programa de gobierno. Tras dos años y muchos anuncios, la renegociación se convirtió en revisión y aún no se conocen los resultados de las conversaciones con Estados Unidos sobre el tema.

Imagen de CESAR AUGUSTO RAMIREZ VALLEJO en Pixabay

Lo feo

El daño persistirá si no se toman decisiones

La negociación del TLC se realizó entre 2003 y 2006 en un contexto de críticas por su falta de transparencia, llevándose a cabo a puerta cerrada y sin consultar a los sectores afectados. 

Tras 12 años se empiezan a ver las consecuencias de la mala negociación, a pesar de la insistencia de sectores gremiales, sindicales y académicos sobre las graves consecuencias para la producción y soberanía nacional. 

La falta de una estrategia clara y de políticas de fomento industrial ha dejado a muchas empresas colombianas en desventaja frente a sus competidores estadounidenses. Esto ha resultado en la pérdida de empleos y la disminución de la competitividad de la industria nacional. Además, la desindustrialización y el incremento de la dependencia de importaciones son señales claras de un modelo económico que necesita ser reevaluado.

Soberanía alimentaria y desarrollo industrial son los grandes ausentes

El TLC ha perjudicado gravemente la soberanía alimentaria de Colombia. La producción de cultivos esenciales como maíz, trigo y frijol ha disminuido drásticamente, siendo reemplazada por importaciones, principalmente de Estados Unidos. Este cambio ha puesto en riesgo la capacidad del país para definir sus políticas alimentarias de manera autónoma.

Así mismo, su aporte al fortalecimiento del tejido productivo es limitado. De 9.447 que realizaron operaciones de exportación en 2023, el 28,7% (unas 2.713 empresas) lo hicieron a Estados Unidos. Pero, aunque en la mayoría de las empresas exportadoras son medianas y pequeñas, el 87% de las exportaciones las realizan las grandes empresas.

Además, los resultados negativos de las actividades manufactureras de los últimos años evidencian que los beneficios del TLC en algunas actividades no fueron significativos para la economía en su conjunto.

El TLC también ha limitado la capacidad del Estado colombiano para promover el desarrollo productivo y social. Colombia se ha visto sometida a tribunales internacionales que restringen sus decisiones, como se evidencia en los casos de arbitraje presentados en el CIADI, donde empresas estadounidenses han demandado al país por decisiones gubernamentales que afectaron sus expectativas de ganancias.

Es hora de modificar la política comercial e industrial

La urgencia de implementar políticas de fomento al desarrollo industrial no puede subestimarse. Es imperativo que el gobierno colombiano tome medidas para apoyar a los sectores más vulnerables y fortalecer la capacidad de las empresas nacionales para competir en el mercado global. 

Esto incluye la inversión en infraestructura, la promoción de la innovación y la tecnología, y el establecimiento de marcos regulatorios que favorezcan el crecimiento sostenible de la industria.

En resumen, el balance del TLC entre Colombia y Estados Unidos muestra luces y sombras. Si bien hay avances en algunos sectores, los desafíos son significativos y requieren una respuesta decidida y concertada entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil que contemple la reestructuración de la política comercial, incluyendo el replanteamiento de los TLC. Solo así se podrá construir una economía más robusta, equitativa y sostenible para el futuro de Colombia.

Publicaciones Relacionadas